Transformación digital desde la neuroplasticidad

Entendiendo la transformación digital desde la neuroplasticidad: ¿Te resistes o adoptas el cambio?

“Todo ser humano puede, si lo desea, ser escultor de su propio cerebro.”

Santiago Ramon y Cajal (1852–1934)

Internet de las cosas, redes sociales, inteligencia artificial, eLearning, realidad virtual y telemedicina, ¿qué tienen en común estos representantes de la era digital? Podemos decir que todos ellos, en mayor o menor grado, han irrumpido en nuestro entorno, invitándonos a cambiar algún aspecto de nuestra vida personal y/o laboral, generando nuevas experiencias y, por qué no, cierto grado de ansiedad.

A pesar de que la transformación digital estaba, desde hace ya algún tiempo en la agenda de los que trabajamos en el área de la salud, definitivamente no estábamos preparados para adoptarla de manera tan abrupta como resultó en la realidad, impulsada por la reciente pandemia de Covid-19.

De un día a otro la digitalización se convirtió en la única opción para continuar funcionando sin mayor disrupción: el teletrabajo permitió dar continuidad a los negocios, las reuniones virtuales facilitaron mantener la comunicación con los equipos de trabajo, la telemedicina y teleconsultas pasaron a ser la forma más segura de mantener la atención de los pacientes,  el e-Learning resultó ser el canal óptimo para la educación médica continua en un escenario sin congresos científicos presenciales, el monitoreo virtual suplantó al presencial en la conducción de estudios clínicos, con un nivel de calidad comparable.

La transformación digital es inminente, pero ¿estamos realmente preparados para incorporarla definitivamente a nuestro diario vivir? La clave está en la NEUROPLASTICIDAD.

Desde la perspectiva de las neurociencias, el cerebro es un órgano maleable en constante cambio. Responde a estímulos internos y externos con la formación de nuevas neuronas (neurogénesis), así como generando nuevas conexiones y circuitos (sinaptogénesis), ambos procesos forman parte de la neuroplasticidad.

La neuroplasticidad es el fenómeno que permite reponer neuronas que han sufrido algún tipo de daño, compensando su función y ajustando su actividad en respuesta a situaciones nuevas o cambios en el ambiente. Por lo tanto, la neuroplasticidad es la capacidad del cerebro de cambiar y reorganizarse permanentemente, en respuesta a estímulos internos y externos. Es así como nuestro cerebro nos permite incorporar nuevas conductas, conocimientos o habilidades y adaptarnos al cambio, a través de la experiencia.

Sin embargo, la neuroplasticidad es bidireccional. Es tan fácil generar cambios negativos, que afectan la memoria y las habilidades cognitivas y físicas, como cambios positivos que las mejoran.

La decisión sobre en qué sentido queremos direccionar la neuroplasticidad, es nuestra. Podemos elegir resistirnos a la transformación digital o bien aprovechar las bondades de la digitalización para modelar circuitos neuronales a través de nuevos aprendizajes que, al ponerlos en práctica, se traducirán en experiencia y, posteriormente, en un hábito.

La buena noticia es que es posible reforzar estos nuevos circuitos neuronales ejercitando nuestro cerebro con la adquisición de conocimientos, entrenándonos en diferentes tareas, generando nuevas experiencias de manera continua y  sostenida.  Actividades como la meditación, mindfulness y el entrenamiento neurocognitivo, contribuyen a que este aprendizaje sea más rápido, a la vez que facilita la resiliencia.

El Dr. Alvaro Pascual-Leone de Harvard Medical School estableció que la neuroplasticidad  “…es una propiedad intrínseca del cerebro humano que representa la invención evolutiva para facilitar que el sistema nervioso escape de las restricciones impuestas por su propio genoma  y pueda entonces adaptarse a las exigencias ambientales , cambios fisiológicos y a las nuevas experiencias.”

La neuroplasticidad ha sido, durante las últimas décadas, el foco de diferentes estudios del funcionamiento cognitivo del adolescente en respuesta a estímulos digitales introducidos a través de internet, videojuegos y redes sociales, generando un debate científico muy interesante. El péndulo de esta discusión se ha movido desde una evaluación negativa, con una connotación casi perversa de la digitalización, hacia una mirada positiva y adaptativa a una realidad que no tiene vuelta atrás.

Estudios de imágenes realizados en personas sometidas a entrenamientos sostenidos, han puesto en evidencia que procesos de aprendizaje y memoria pueden estimular el crecimiento neuronal y estabilizar conexiones sinápticas en áreas del cerebro frecuentemente usadas, mientras que se eliminaban las conexiones en aquellas áreas que se dejaban de usar.

Podemos resumir el fenómeno de la neuroplasticidad en la frase: “Lo usas o lo pierdes”

Esta es la forma en que la transformación digital está conduciendo a una adaptación evolutiva del cerebro humano, con capacidades cognitivas aptas para procesar y codificar más rápidamente y de manera paralela la información en el marco de esta revolución digital.

 

Gabriela Iglesias Chlopas

Directora Ejecutiva

The eMedical Company

 

Referencias:

Choudhury S, McKinney K. Digital media, the developing brain and the interpretive plasticity of neuroplasticity. Transcultural Psychiatry 2013 .50(2) 192–215

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Uncapher M, Wagner A. Minds and brains of media multitaskers: Current findings and future directions. Proc Natl Acad Sci U S A. 2018 Oct 2; 115(40): 9889–9896.

Harris P., Walling D.R. 2016. Redefining Learning: A Neurocognitive Approach. In: Spector M., Lockee B., Childress M. (eds) Learning, Design, and Technology. Springer, Cham

Small, G. and Vorgan G. 2008. iBrain: Surviving the Technological Alteration of the Modern Mind. New York: Collins Living

Davies, Todd. 2016. Mind change: How digital technologies are leaving their mark on our brains, by Susan Greenfield (Book Review). New Media & Society. 18. 2139-2141. 10.1177/1461444816652614.